Quería ir compartiendo mi opinión sobre el libro, tal como hice con Por quién doblan las campanas de Hemingway. Sin embargo, me he detenido por dos razones: primero, porque la lectura me resulta bastante dolorosa —al menos así lo he sentido yo—; y segundo, porque creo que he dado con un hallazgo personal.
No he descubierto nada nuevo; de hecho, tras consultarlo con Gemini, me he dado cuenta de que es un concepto ya establecido. Aun así, me siento orgullosa de haber llegado a esa conclusión por mi cuenta. Además, como nadie me lee (lo sé porque puedo ver el registro de visitas en mis publicaciones), me siento con la libertad de expresar lo que me plazca sin temor a ser juzgada.
Bukowski, especialmente en este libro, ofrece una visión del mundo bastante cruda. No es una historia de héroes y villanos, sino de personas rotas; marginados sociales que, debido al contexto en el que viven, terminan en un estado mental, biológico y social deplorable.
Dejando de lado la trama, quiero centrarme en la forma en que se cuenta la historia, y aquí radica mi "descubrimiento": existen dos tipos de grandes artistas: los genios y los rotos. También debe existir, por supuesto, una mezcla de ambos. Me considero una lectora asidua y una "sensiblera" de manual; lloro con la escena más trivial y noto las mínimas sutilezas del lenguaje, ya sea corporal, verbal o, en este caso, escrito. Coincidentemente, el pasado fin de semana vi Good Will Hunting, protagonizada por Robin Williams, y hoy me entretuve viendo videos de uno de los cantantes que más me han marcado: Chester Bennington.
Los menciono a ellos, junto con el autor de La naranja mecánica (Anthony Burgess) y Kafka, porque creo que son personas con el alma rota. Poseen una complejidad interior tan intensa y contradictoria que su única válvula de escape es el arte, ese mismo arte que los llevó a la grandeza.
Por otro lado están los genios: aquellos que, a base de grandes dotes intelectuales, han creado maravillas. Son obras que han perdurado en el imaginario colectivo porque representan las máximas manifestaciones de la creatividad y la belleza humana.
Son dos versiones de lo increíble que pueden ser las creaciones humanas. No creo que un tipo de artista sea mejor que otro; son dos manifestaciones de genialidad que nacen de razones distintas y, por ende, ofrecen resultados diferentes, pero ambos son igualmente admirables.

No hay comentarios:
Publicar un comentario