miércoles, 8 de julio de 2026

ADAM Y LA HUMANIDAD


Me estoy leyendo un libro de César Vidal cuyo título reza Pablo, el judío de Tarso. El volumen es una biografía bastante completa del apóstol —quien, estrictamente hablando, no formó parte de los doce originales—, pero lo que realmente me llamó la atención, y por lo que decidí escribir este texto, es una simple línea casi a mitad de la obra.

El texto menciona que el significado de Adán en hebreo antiguo (el idioma en el que se escribió originalmente el Antiguo Testamento) es "humanidad" o "ser humano". Yo soy agnóstica y, por ende, la existencia o no de Dios no me podría importar menos; sin embargo, que la traducción de una palabra que originalmente significaba "humanidad" se haya simplificado al nombre propio de una sola persona me parece una barbaridad por parte de la propia Iglesia. Claro que, como contraparte, siempre he tenido un pensamiento bastante racional en el que busco el sentido común de las cosas, incluso cuando no necesariamente debe existir.

Lo que me parece relevante de esto es que se redujo una posible visión antigua sobre la aparición del ser humano en la Tierra. Si buscamos el significado de otras palabras como Eva, la historia adquiere muchísimo más sentido que el relato simplista que nos han narrado desde pequeños sobre costillas y manzanas. Al menos para mí, esta perspectiva etimológica tiene mucha más credibilidad y, si la tuviera, reforzaría mi fe en la religión.

También es cierto que, como se plantea en Mi lucha —un texto que condeno firmemente, pero del cual rescato esta observación particular—, la mayoría de la población se mueve por las emociones. Esto nos reduce a menudo a seres impulsivos con un barniz de civismo, cuyas decisiones se basan en los impulsos del sistema límbico y no en el complejo entramado neuronal que se activa cuando pensamos con la cabeza fría. Para las masas, un relato emocional siempre resulta más poderoso y efectivo que un análisis crítico.

Partiendo de lo anterior, ¿Qué cala más en la humanidad? ¿Una historia compleja con etimologías y significados profundos sobre nuestro origen, o un simple cuento para niños que facilita la fe en lo irracional bajo la premisa de que «así es Dios»? No sé cuál sea la respuesta definitiva. A mí me habría gustado mucho más que desde pequeña me contaran la narración profunda y etimológica del antiguo hebreo; tal vez aún seguiría defendiendo la existencia de un Dios omnipotente y omnipresente, o tal vez habría llegado a mi condición actual. Lo que sí tengo claro es que, al menos en los institutos, deberían darnos la oportunidad de entender estos mitos con la rigurosidad académica que se merecen quienes escribieron los textos.

ADAM Y LA HUMANIDAD

Me estoy leyendo un libro de César Vidal cuyo título reza Pablo, el judío de Tarso . El volumen es una biografía bastante completa del apóst...